Inmueble
Declaratoria Municipal
#551
LA ANTIGUA CÁRCEL MODELO
Historia
La antigua Cárcel Modelo de Cúcuta constituye uno de los inmuebles más representativos de la memoria urbana y social de la ciudad. Su historia se remonta a comienzos del siglo XX, cuando el municipio adquirió los terrenos mediante varias escrituras públicas suscritas en 1910 con propietarios como el General José Agustín Berti, Eulalia Buitrago, Tránsito Montejo, José María Polanco y Hersilia Fernández. La construcción del edificio inició el 1 de octubre de 1923 bajo la dirección del ingeniero Vega Rangel, consolidándose posteriormente como uno de los principales centros penitenciarios de la región.
La Cárcel Modelo quedó marcada en la memoria colectiva de los cucuteños por diversos acontecimientos históricos y sociales. Según relatos y registros históricos, sus primeros ocupantes fueron los denominados “comuneros” cucuteños, ciudadanos que participaron en las protestas de 1938 contra el impuesto de industria y comercio, conocido popularmente como “El Trabuco”. Durante estas manifestaciones, cerca de 250 personas fueron detenidas y trasladadas al nuevo presidio, aun cuando la construcción no se encontraba totalmente terminada. Este episodio convirtió a la cárcel en símbolo de control estatal, pero también de resistencia y movilización ciudadana.
A lo largo de más de cincuenta años de funcionamiento, la prisión albergó a cientos de reclusos y fue escenario de múltiples episodios que forman parte de la historia local. Entre las anécdotas más recordadas se encuentran la celebración de partidos de fútbol entre guardias y presos, bodas realizadas dentro del penal, así como fugas masivas protagonizadas por reclusos que escaparon a través de tuberías subterráneas. Las instalaciones eran reconocidas por sus severas condiciones de reclusión; especialmente los calabozos de castigo, descritos por antiguos guardianes como espacios húmedos, oscuros y de gran dureza psicológica.
En marzo de 1990, durante el gobierno del presidente Virgilio Barco Vargas, el centro penitenciario fue trasladado al sector de El Salado, poniendo fin a décadas de funcionamiento de la antigua estructura carcelaria. Posteriormente surgió la iniciativa de recuperar el inmueble mediante un proceso de adecuación arquitectónica y urbana que permitiera darle un nuevo uso. Así nació el proyecto del actual Centro Comercial Las Mercedes, inaugurado en 2012 tras una intervención desarrollada por la Alcaldía, Cenabastos S.A. y Retromáquinas S.A., con una inversión cercana a los cuatro mil millones de pesos.
La transformación del antiguo penal en centro comercial representó un esfuerzo por revitalizar un sector afectado por la informalidad y el deterioro urbano. No obstante, el proyecto enfrentó diversas dificultades relacionadas con la baja afluencia de compradores, la limitada accesibilidad y las restricciones propias de un inmueble con valor patrimonial, cuya intervención requiere aprobación del Ministerio de Cultura. A pesar de ello, se conservaron elementos arquitectónicos significativos como la fachada principal y las garitas ubicadas sobre la avenida séptima frente al parque Antonia Santos, preservando así parte de la memoria histórica del edificio.
Actualmente, la antigua Cárcel Modelo permanece como un referente patrimonial y urbano de Cúcuta, evidenciando las transformaciones sociales, arquitectónicas y económicas de la ciudad a lo largo del siglo XX y comienzos del XXI. Su evolución, desde centro penitenciario hasta espacio comercial y administrativo, refleja la capacidad de resignificación de los bienes históricos y la importancia de conservar aquellos inmuebles que forman parte de la identidad colectiva y la memoria cultural del territorio.
La Cárcel Modelo quedó marcada en la memoria colectiva de los cucuteños por diversos acontecimientos históricos y sociales. Según relatos y registros históricos, sus primeros ocupantes fueron los denominados “comuneros” cucuteños, ciudadanos que participaron en las protestas de 1938 contra el impuesto de industria y comercio, conocido popularmente como “El Trabuco”. Durante estas manifestaciones, cerca de 250 personas fueron detenidas y trasladadas al nuevo presidio, aun cuando la construcción no se encontraba totalmente terminada. Este episodio convirtió a la cárcel en símbolo de control estatal, pero también de resistencia y movilización ciudadana.
A lo largo de más de cincuenta años de funcionamiento, la prisión albergó a cientos de reclusos y fue escenario de múltiples episodios que forman parte de la historia local. Entre las anécdotas más recordadas se encuentran la celebración de partidos de fútbol entre guardias y presos, bodas realizadas dentro del penal, así como fugas masivas protagonizadas por reclusos que escaparon a través de tuberías subterráneas. Las instalaciones eran reconocidas por sus severas condiciones de reclusión; especialmente los calabozos de castigo, descritos por antiguos guardianes como espacios húmedos, oscuros y de gran dureza psicológica.
En marzo de 1990, durante el gobierno del presidente Virgilio Barco Vargas, el centro penitenciario fue trasladado al sector de El Salado, poniendo fin a décadas de funcionamiento de la antigua estructura carcelaria. Posteriormente surgió la iniciativa de recuperar el inmueble mediante un proceso de adecuación arquitectónica y urbana que permitiera darle un nuevo uso. Así nació el proyecto del actual Centro Comercial Las Mercedes, inaugurado en 2012 tras una intervención desarrollada por la Alcaldía, Cenabastos S.A. y Retromáquinas S.A., con una inversión cercana a los cuatro mil millones de pesos.
La transformación del antiguo penal en centro comercial representó un esfuerzo por revitalizar un sector afectado por la informalidad y el deterioro urbano. No obstante, el proyecto enfrentó diversas dificultades relacionadas con la baja afluencia de compradores, la limitada accesibilidad y las restricciones propias de un inmueble con valor patrimonial, cuya intervención requiere aprobación del Ministerio de Cultura. A pesar de ello, se conservaron elementos arquitectónicos significativos como la fachada principal y las garitas ubicadas sobre la avenida séptima frente al parque Antonia Santos, preservando así parte de la memoria histórica del edificio.
Actualmente, la antigua Cárcel Modelo permanece como un referente patrimonial y urbano de Cúcuta, evidenciando las transformaciones sociales, arquitectónicas y económicas de la ciudad a lo largo del siglo XX y comienzos del XXI. Su evolución, desde centro penitenciario hasta espacio comercial y administrativo, refleja la capacidad de resignificación de los bienes históricos y la importancia de conservar aquellos inmuebles que forman parte de la identidad colectiva y la memoria cultural del territorio.
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